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viernes, 12 de agosto de 2022

SEMPITERNO REECUENTRO

José Sánchez Arévalo

Complementados en despliegue imaginativo, la palabra y la plástica se cobijan en nostalgia. Parece sentirse al silencio balbuciendo entre los objetos con cada línea suave de la ilustración, mientras el poeta dibuja en cada frase la ronda florecida de una mujer, viéndose en el reflejo de sus días al encuentro de otros días, desprendiendo rememoraciones. Quizá debí decir, son dos lenguajes plásticos danzando en cada palabra grave con voz registrada agudamente, al vuelo de un compás que cruza los tiempos, nos adentran hacia la tibieza del recuerdo.

Enredada en pertinaz evocación, renace Ana Belén desde la creación de Cudevila toda caminos, manando latidos para tatuarse en el fondo de su rostro y tatuarla en el crisol  del paisaje ignoto, donde su raíz sigue germinando.

Ana Belén rumora como “un milagro en el reencuentro” de nuestros días, mientras la evocamos transida de arraigo, “sin sombras y sin velos”. Reencontrarse para ella, era entrar a venas bullendo en historias, revivirlas. Todo el amor de esta mujer, amantísima de su suelo, se vuelca en este sencillo canto, de su franqueza entonada en registros de palabras, alternándose en ritmo de querencias. La sentida poeta dentro de su Cudevila toda caminos es un cuerpo espiritual íntimo, integral mostrándonos lo infinito de pertenecer a un lugar. Nos lega una necesidad de reflexión desde la poesía más libre, franca, virtuándose en nutrientes de sentimientos, donde el paisaje que rodea su lugar, Cudevila, muestra los matices que nos florecen el ser o el alma de reminiscencias.

Sin alardes, su serena evocativa de reencontrarse siempre en el suelo materno con generaciones anteriores y posteriores y con animidad profunda, nos ofrecen la manera de mirar y de mirarnos en esta ausencia que es pura presencia de paisajes de presencias.


Ana Belén Aular de Salas (1933 - 2003).
Foto: Facebook Humberto Moreno.

Cudevila toda caminos. Ana Belén Aular (1991).

Cudevila toda caminos...


martes, 12 de julio de 2022

ALY PÉREZ UNA DIMENSIÓN POÉTICA DE AIRES CONCRETOS

José Sánchez Arévalo

Estrechamos el rumor de tus voces entre lo solitario del espacio que la ausencia reclama y el desatado frenesí de los poemas iridentes respirando rigurosas entonaciones en los movimientos de la infinita creación humana, traspasada por la finitud.

La tierra de tus mitos, los soplos de aves tertulianas en los ramales de tu poética, los instalados instantes orales en atmósferas florecientes por tus amadas calles de La Villa de San Luis Rey de Cura, incendian de nostalgias y ahoras como ineluctables ciclos espirálicos.

Nada oscurece tu permanencia, nada infiltra tu creación, nada suena sino al contrapunto de tu “Canción Nocturna”, hundiéndose en el contextual sueño de “Viejas Escrituras”.

Tu acendrada pertinencia de poeta, evidencia la palabra sin transición de tu ingenio rodando con subitamientos acompasados palabras de imágenes, de imaginación, de pensamiento, de sentimiento, de razonado enfoque, de lírico renacimiento por las arboledas venteándote de poemas, crucificándote en el hierro del viento, viajero amigo, surtidor de tus siempres y nuncas.

Dejas en nosotros y nosotras, apiladores y apiladoras de vivencias, la imbricada munificencia del misterio más sabroso del saber de los aires concretos de sueños: lo que no sabemos para saberte aun en tu octava dimensión musical que entona salmos desde “La Crónica de la casa y El Río” confluenciándose al “Salmo de Los Gallos”.


Fotografía tomada de la revista Expresión de Villa de Cura


Aly Pérez, poeta y pintor villacurano.


jueves, 7 de julio de 2022

Los cien años de don Jesús

José Sánchez Arévalo

En Jesús María Bolívar, señor del tiempo, encontramos los saltos de un potro. Ese hombre no adivina su sombra en los caminos, cabalga a lomo de la vida, domándola. Porque el tiempo no es obstáculo para quien los años van en pos de él. Son cien años de un vivir a espaldas de la soledad, esta jamás pudo penetrar en su aposento.

Tiempo indetenible, con jugador de las horas, transcurso de un siglo que se le ha hecho pequeño; que no ha vivido, que no ha experimentado una existencia como la de don Jesús, laboriosa, o como él mismo dice: “mis años son mis mejores aliados”. Anda siempre por las calles de San Francisco de Asís con ese caminar pausado, como esperando encontrar algo que lo termine de sorprender.

Ensalmador, jugador en los campos. Su vida no se le ha escapado por los vericuetos de la indiferencia hacia un pueblo con el cual creció, y así funda entre otros La Sociedad Benéfica San Francisco, por allá por el año 23, y es pionero del béisbol desde 1932. Hombre de polvo y tabaco, hierbas y protagonista contra la langosta. El eclipse de sol y ver convertirse “Garabato” en San Francisco de Asís. Se pasea por la vida con una memoria insólita, de asombro por lo preciso. De mirada clara, al uso de los ojos, y al uso de la conciencia.

De familia larga, don Jesús María Bolívar representa la reverencia y el respeto. Es el sabedor de la historia del pueblo.

Cien años parecen nada diciéndolo con ligereza e indiferencia, pero cuando vemos a Jesús y retrocedemos en el tiempo, quedamos perplejos ante tanta memoria recogida en un solo ser.

Es un hombre sencillo. Al preguntársele que piensa de la vida, responde siempre jocosamente: “La vida, chico, soy yo, porque no conozco otra”

Y así el madrugador del tiempo, avaro de enfermedades, sigue su tránsito, inmutable, desentreñador de un siglo y en pos de otro que tal vez no lo asombre.

Don Jesús María Bolívar.

martes, 5 de julio de 2022

Rostro y mirada

José Sánchez Arévalo

Lejos como un viaje sin medir el camino, su mirada se sorprende en ella multiplicando los signos del silencio. Inmensa donde alcanza el fulgor sin necesidad de espacio, sin saber que se pierde en la nada.

Rostro transmigrando en entre milenarias savias, añorando dioses detrás de los destellos del sol, aprehendiendo otras miradas que se asoman y detienen por explanadas de piel facial con velocidad de sueño. Plena y circunstancial, un esbozo de nostalgia prendido se consuma en las horas de incierta soledad, depositado en el transporte de la ternura que nos asombra.

En sus ojos, volátil, bebemos su sonrisa, y en la pulpa de sus labios palpamos los orígenes. Su belleza comienza en un ritual silencioso y solitario de caricias, sin ninguna incertidumbre, suscitando la luz: ingenua que se abre paso por entre sombras desnudando la noche esperada.

Más allá, el semblante haciéndose mirada anhela límpidos cielos sosteniendo constelaciones en busca de lo infinito. Y desviste su mirar dibujando enigmas en trazos de rostro, señalando hacia tierras inexploradas. Un ceremonial palpitante guarda sus pupilas para encender el hambre de nuevos misterios.

Invoca lejanos horizontes y así no huy n los pájaros extraviados por su vago; resplandor que proviene del fuego íntimo anidado en sus ojos.  Es la maga enloqueciendo a sus sacerdotes detrás del velo litúrgico en sus templos en flor, altiva hasta apaciguar a los espíritus desbocados con su dulce y vital juventud. Arrebol de cristalina. Circe,. planta en la tierra fértil de los sueños sus secretos cubiertos del follaje intrincado, erigiendo su perfil a la luz del sol.

Pareciera surgir desde una empinada cumbre para cruzar ignotos paisajes como una abeja que abandona un lirio ahíta de polen; frágil de tanto viajar hacia países de dudas. Pero su tímida mirada profunda se insinúa en el susurro de la brisa que le suelta el cabello y le hace leve una guedeja negra.

Del rostro de. mujer se desprende un fresco olor a azahares y eleva en aliento tibio un rumor a besos en la fronda imaginada. Toda la inefable sensibilidad aviva un canto prodigioso que corean ángeles miríficos que aprisionan la atención de quienes los oigan en el rostro de Katina, como una invitación de sirena, a ir juntos por océanos de pupilas tranquilas sin ningún presentimiento temperando la alternancia de la vida. La vemos y leemos como un libro porque en los ojos abiertos de la hermosa, al sumergirnos en su éxtasis, ambicionamos el alma, y en sus labios púrpura, ansiamos anclar el recuerdo que nos anonada, que nos duele.

Rostro y mirada proseguirán su travesía en su recóndita serenidad de luna soñadora en estación florida migrando en sueños, bosquejando duendes inmortales habitando sus ojos, alumbrando todos los pasos “en un exceso de amor y de luz”.

San Francisco de Asís

En el día 4 de noviembre. Año del Señor de 2004.

 


Betzy Medina (Katina). Foto: José L. Camejo
 

 


miércoles, 1 de junio de 2022

María Estílita y sus manos de nacer

El respeto por la vida humana debiera ser la primera condición de una cultura técnicamente avanzada; pero ello mismo entraña un mundo competitivo deshumanizándose, tendiendo cada vez más hacia una vocación esencialmente destructora, débilmente constructora y escasamente creativa, lo cual conduce a restar valores.

La horizontalidad de los días se sustenta en los antivalores, diluida en la mentalidad de hombres y mujeres preparados para individualizarse por una identidad sometida y medida desde los centros cínicos de poder, en un encuentro de sonámbulos.

Es la vida en el planeta con sus convenciones culturales y el patético peregrinar del hombre, inmerso en la soledad bulliciosa de las grandes urbes. En los días del milenio que comienza, hay poca vislumbre en los permanentes, pero fracasados intentos por encontrar o estructurar un camino hacia la armonía, que no desemboque e incremente el peligroso individualismo que impulsa la economía liberal, y que los mass media alientan con su carga funcional y subliminal, para provocar mucho más la desigualdad.

Así se crea un dios que desencadena actos de idolatría y adoración sumisa a la insolidaridad, transformando los reales poderes humanos en meras ideas-hombres-cosas: aberrante masa de ignorancia determinista. Sin embargo, existen bastantes oportunidades de supervivencia por la solidaridad humana en la lucha constante de grupos humanos, y en ejemplos vivientes en el mundo por los más apartados rincones del planeta, como el caso de una mujer llegada a San Francisco de Asís desde La Victoria hace muchos años.

quien nunca calculó el amor por su vocación de partera, le bastó con vivirla plenamente en el primer grito de los recién nacidos, como brote directamente de la vida. Su amor por el oficio guarda la limpidez del cristal, viniendo desde su ingenua y mágica eficacia. Ella es ternura sin ninguna mezcla. En ella la entrega es fuego que la quema dando tonalidades que nunca se habían visto. Sus rasgos anuncian un alma abrazada al sacrificio del quehacer más noble que existe: hacer nacer. Supo aprovechar la gracia que le fue impuesta. La fascinan los secretos de los recién llegados al mundo. Su alegría al hacer parir era algo más allá de lo natural, proveniente del sabio encanto de la creación.

Partera desde su adolescencia, caminando el cuerpo apretado de noches, de barro y polvo cubierto su andar, anegada de lluvias o con el sol pegado a su piel, sus manos prontas de diecisiete años cobran vida propia para oficiar el rito mágico-sagrado de hacer parir. En el doctor Germán Perdomo, primer médico residente el año 1946en San Francisco de Asís, va a encontrar el apoyo necesario aquella niña-mujer, quien nace al mundo del deber, haciendo nacer.

De aquel incipiente dispensario situado en la calle Comercio se mudan a la recién inaugurada sede ubicada en la calle Bolívar (hoy local de la CANTV), ya elevado dicho centro a categoría de medicatura, donde va a desempeñarse como enfermera jefa. Finalmente, después de treinta y seis años de servicio, cesa en sus funciones en 1982en el ambulatorio San Francisco de Asís en la urbanización Francisco Linares Alcántara  (La Molinera), cuya sala de partos lleva su nombre. Tuvo que enfrentar el pleno concepto del deber como estudiante de enfermería, cosa nada fácil entonces, porque los estudios contemplaban un régimen muy rígido, rotando por distintas secciones y también por hospitales de reclusión para enfermos altamente contagiados, con poca protección para los estudiantes. Después vendría su mejora­ miento profesional. Nunca había reposo, ni un "no puedo". Por eso cierta noche amasada en intensa oscuridad, tropezó con un bulto: era una vaca de las tantas nobles bestias que convivían con los pobladores en aquellos tiempos de aldea y de aparecidos entrevistos.

Ese rito de desumbilicar para umbilicar la vida, profundo, inefable de la más generosa forma del amor, hoy prácticamente no existe en los centros maternos donde el carácter se le agria a los niños desde el mismo momento de nacer. Ahí se desconoce el coraje que entraña semejante entrega al oficio que tal ha dejado de ser, porque esos espíritus estériles del tecnicismo médico carecen de manos de alma, como vertiente de la vida.

Su gran determinación va encauzada con el ansia del apóstol que siempre la acompañará, aunque ya no ejerza, y lleva en su corazón como una sed constante de servir en esa latitud de gente desasistida, para sentir la plenitud del deber. Tejedora ávida de luz, demostradora del mundo, su regazo es el aposento de mil nacientes llantos, y sus manos que extrajeron el fruto de la vida, son el calla­ do reposo concebidas para hacer nacer. Cortadora de oscuridad, vive untada de bendiciones, caminando el tiempo con la conciencia de su humilde pero maravilloso oficio, ya prácticamente desaparecido. Manos que ofrendan el fruto hacia la luz, trajinando un largo vivir oficiando ese acto sublime. Holística entrega, partera trascendiendo el simple deber, cuidando la semilla de vida con la paciencia de su oficio de mujer con espíritu y alma fieles; cumplidora de una divina misión.   

En su rostro ha quedado tatuada la sonrisa eterna delos niños que han nacido gracias a sus manos, y su cuerpo que no se doblega al tiempo, tiene en esta mujer nacida en La Victoria en 1928, la firmeza delas casas guardadoras de nobles memorias, que empezó agestarse desde su llegada a San Francisco de Asís el año 1946, para quedarse como señora madre de incontables generaciones que trajo a la vida con sus manos. Hada madrina, el pueblo de Asís ahora la acuna en el regazo tibio de su agradecimiento, porque ella es viva memoria del hondo contenido.

José Sánchez Arévalo

De: San Francisco de Asís. Vitral de memorias. 2006.


María estílita

La Mayéutica paridora de luz

En sus cabellos, trajín de las haras nubes fecundas, remembras del tiempo, anidan los años y frisan edades.

Inclinado el trazo de su cuerpo, su mirada atrapa más instantes del camino.

Nunca ha buscado, siempre encuentra en destinos el hilo del mundo, los gritos primeros hacia alturas denodadas. Mientras brazos en oración tendidos en búsqueda del origen, extraen cosimiento de vidas embrionadas

 José Sánchez Arévalo.


María Estílita, partera del pueblo de San Francisco de Asís.



El hombre de los garabatos. Leyenda.

A Carlos Esteban León (Pelón).

Anteriormente, en la Venezuela rural, el hombre de campo sobrevivía con lo que obtenía del producto de sus conucos o empleándose como jornalero en las fincas o haciendas, así en su mayoría, ganaderas.

Muchos hombres que no conseguían emplearse de jornaleros se las veían negras para poder obtener el sustento de la familia, como es el caso de un hombre, vecino de una aldea muy pequeña cercana a la población de Villa de Cura, quien ante la situación por la que estaba atravesando, y como tenía mujer y dos hijos – muchacho y muchacha -,  maquinando y maquinando, un buen día se le ocurrió una idea que le permitiera ganarse unos cuantos pesos.

Una mañana envió al hijo a preguntar en las pulperías de la Villa, si vendían garabatos, para comprarlos. Cuando hizo este pedido en la primera pulpería, el pulpero y algunos clientes presentes en el momento, se mostraron al principio sorprendidos y extrañados por lo insólito del mandado, pero viendo la insistencia del muchacho. lo tomaron por loco dieron a reírse y a chancearse de él, lo mismo sucedió en cada una de las pulperías que iba visitando.

Al siguiente día, de mañanita. fue la hija con el mismo encargo, causando revuelo entre los pulperos y clientes de la población, pero sin estos darle mayor importancia porque los locos siempre tienen sus manías y parecía que se había desatado la loquera; la muchacha nada tonta les dejaba burlarse hasta el cansancio.

Dejando pasar unos tres o cuatro días, el hombre envió a su mujer, lo que no dejó de sorprender a todos, puesto que ya tenían casi olvidada la cuestión, por lo tanto, se pusieron atentos.

En las noches siguientes, jugando las partidas de siete y media y dominó, mientras apuraban el amargo, canela, aguardiente o menta, era el comentario general.

Mientras, el hombre había ido reuniendo gran cantidad de jaces de garabato, y poco más de una semana después de la visita de su mujer a estos establecimientos, cargó a su bestia de garabatos, se presentó en la primera pulpería de Villa de Cura, entró como si nada, y pidió un trago de aguardiente. A todas estas el pulpero no quitaba los ojos del cargamento; pero no aguantando más su curiosidad, le preguntó al hombre a donde se dirigía con esa mercancía, contestándole éste, que era el primer reparto de muchos, que llevaba a unos musiuses que le habían encargado para enviarlos hacia el extranjero. Cuando le pulpero oyó esto se le agrandaron los ojos y propuso comprarle todas las cargas que tuviera. El hombre se hizo el remolón, pero al final cedió, vendiéndole este y sucesivos cargamentos a todas las pulperías de la Villa.

Nunca aparecieron los tales musiuses, la mercancía todavía permanece fría. y los pulperos eran el blanco de las chanzas y cuchufletas de los echadores de broma.

Tiempo después se supo, que el hombre que les había echado tal lavativa era de un lugar conocido como "Valero". sitio de paso de arrieros al que poco a poco se le fue llamando Garabato. "Sitio de Garabato".

Así nace San Francisco de Asís, hoy parroquia perteneciente al Municipio Zamora, asentada al oeste de los Valles de Aragua, cercana al lago de Valencia.

Calles, árboles siglosos y casas de caña brava y barro permanecen aún, como añoranzas de otros tiempos, nos remiten un pasado reciente de aldea que hace sentir al visitante un sentimiento de bucólica paz.

Muy anárquico en su crecimiento, asienta en su suelo unos 20.000 habitantes entre hijos legítimos y otros. llegados con la esperanza de vivir en un lugar donde la convivencia sea la virtud de sus moradores.

Rodeados de cerros calvos (Mata Redonda, Casupal, Oquirapa, El Peñón), algunos de sus hijos buscan su "Autodeterminación", interpretando con su sentir un hecho histórico trascendente e inaplazable que los llevaría a planificar un desarrollo integral sin falsas tutelas donde el hombre tenga un encuentro constante y armónico con la naturaleza

Viste de gala los primeros días del mes de octubre por ser sus Fiestas Patronales en honor al "místico de Asís", donde los venidos de distintos lugares del país repletan la iglesia; es día del encuentro con sus hijos porque ningún sanfranciscano deja de visitar a su pueblo por ser fecha de memorable epifanía.

Es una navidad de un pueblo, para todos. que nos permite reflexionar, como serían esas tradiciones perdidas que recogidas de manera oral en voces de abuelos nos llevan a imaginar el "Baile de los Negritos" el 28 de diciembre para celebrar los Santos Inocentes, en el profundo sentimiento de los desaparecidos Julio Villegas. César Corrales y en otros, vivos aún como Eduviges Perdomo(Chuvica); la Rajamacana, género musical navideño para celebrar la Pascua de Reyes en las voces ausentes de Jacinto Velásquez, Antonio Corrales, Teodoro Castillo y en voces vivas aún, pero calladas de tiempo, como la de Juan Rafael Franco.

Sin embargo, en el canto pascual ancestral de "Los Romanceros" y "Unión Molinera" de los barrios Rancho Grande y Molinera permanece latente ese sentir, ardiendo como fuego que aviva sus llamas en cantores de arraigo popular. Argimiro Villegas. Chicho Tesorero, brotando su palabra. encadenando versos, anunciándonos la alegría de la Navidad. Cantores paridos en la tierra de aquel "Hombre de los Garabatos", voces eternas que trasmontan siglos, que vivifican la tradición de aguinaldero en un renacer constante en el canto inefable de sencillez, de íntimo.

 José Sánchez Arévalo

San Francisco de Asís

Tomado de la revista Garabato. Año I – N° 1 - diciembre 1994.


El hombre de los garabatos. Ilustración: Alirio.



 

jueves, 28 de abril de 2022

DESFILAR DE LA NIÑEZ

¡Cuánto júbilo del canto viniendo hacia la vida, en el hombre y la mujer firmes con la palabra poética! El desfilar de la niñez con sus secretas ebulliciones de aromas envolventes saltando de tantas porosidades del alma anunciando la edad sencilla cuando el mundo es un mapa que se colorea a gusto con tantas imaginaciones que embelesan sin explicar nada para vivirlo todo.
 
 ¿Qué pasa con tanta candidez perdida!? 

 ¿Adónde se va que nos inunda de vacíos!? 
 
Tal vez es que la ofrendamos en los actos maravillosos de acrobacias a los duendes que nos las sirvieron en su cajón de risas para que las den a otras almas genuinas, ingenuas. 

José Agustín Sánchez Arévalo 
San Francisco de Asís -antiguo Garabato- 26 de marzo de 2003


José Sánchez Arévalo contando leyendas a niñas y niños de 5° grado de la Escuela Tacasuruma de San Francisco de Asís, municipio Zamora. Aragua. Lugar La Pavona (2014). Leyendas: El muerto de la subida, El Macho y El hombre de los garabatos.




Los Romanceros: conjunto de parranda